Gracias…
Termino el año, estando vivo y viviendo
(de seguro comprendes la diferencia).
Llego a este día con amor y esperanza,
con una copa en la mano y una sonrisa;
acompañado de quienes cuentan para mí
y sabiéndome acogido, comprendido, amado.
Cuanto de bueno aconteció, permanecerá.
La ingratitud de quienes fingen olvido,
y el desdén que recibo de quienes serví
dejo de lado, me rehúso a la amargura.
Si acaso nos cruzamos a la vuelta,
siempre, si así lo quieres, recibirás mi abrazo,
mi afecto, mi capacidad de escucha, mi mano:
soy sólo un humano consciente que ama, que sueña, que confía y que vive en gratitud.