Vida

Una biografía no autorizada encontrada en la papelera:

Pneumatoterapeuta y escritor nacido en Bogotá (Colombia), vio la luz de este mundo por vez primera el 23 de abril de 1978 y desde entonces, no ha dejado de verla ni siquiera mientras sus ojos permanecen cerrados.  Sobre “la verdad” de su vida indicaba, él mismo, para un periódico de Lima hace algunos años:

“Bogotá es una ciudad ubicada en la cordillera oriental (ramificación de la cordillera de los Andes) a 2600 msnm., con una temperatura promedio anual de 14ºC, algunos amaneceres muy fríos y constantes lluvias (aguaceros y granizadas).  En ella nací y desde pequeño, cuando miré por vez primera el cielo nocturno, hasta hace algunos meses practiqué el ritual de levantar mi mirada al infinito y contemplar los millones de estrellas que ante mis ojos se presentaban como un inmenso prado salpicado caprichosamente de flores en miniatura.  Al comienzo veía sencillamente maravillosas estrellas que por más que me esforzara no lograba contar, pero cuando los conocimientos inundaron mi ser y mi sensibilidad se enmarcó dolorosamente en la racionalidad propia de la madurez, comencé a observar el firmamento con la carta estelar en una mano y un precario lente en la otra, sobre mis ojos.  Mi capacidad contemplativa era tan fuerte, que en alguna ocasión logré ubicar y describir la nebulosa ‘M16…’, ante el asombro de un astrónomo que aún con su telescopio, no veía sino manchas luminosas.  En verdad no me importaba la astronomía, solamente quería mirar las estrellas, porque noche tras noche me sentía más cercano a ellas, al punto de creer sentir su aroma.  Para mí representaban la evidencialidad de la verdad, a pesar de saber que una buena parte de las estrellas que vemos en la noche se ha extinguido hace millones de años, aunque su luz sigue llegando a nuestros ojos (¡vaya!¡a qué distancia se encontrarían de nosotros!).

Al llegar a Lima, tuve que acostumbrar mis ojos a una barrera permanente de nubes grises en el cielo nocturno.  No veo las estrellas; sin embargo, ver la neblina me ha llevado a inventar una nueva práctica ritual: cerrar mis ojos e imaginar que veo y huelo el paisaje estrellado que se halla más allá  de todo vapor pesado.  De tal guisa es la verdad: ciertamente cuando se ha visto y se descubre en su carácter de permanencia –aparente-, aunque se le cubra, se sabe que está allí y esto último es lo que entendemos por certeza.

(…)  debemos pretender antes que mostrar ‘la Verdad’ –que en realidad no puede ser mostrada, sino que se presenta por sí misma para quien está en condiciones de verla-, permitir el encuentro con ‘certezas’, que en últimas resultan estériles si las comparamos con la maravillosa fertilidad de la incertidumbre, pero que mantienen vivo el sentido de lo que buscamos (por tanto han de desecharse cuando lo encontremos) y nos permiten aun entre la niebla, cerrando los ojos físicos, abrir los del entendimiento y la comprensión, para no perder de vista el tapiz infinito donde se encuentra la estrella que orienta nuestra convicción…”

Hijo de María de la Cruz Ángel Mora y Pascual Celis Mora, naturales de Ubaque (Cundinamarca) y hermano de Yumey, Omaira y Jairo Aníbal.

Vivió Nelson sus años de infancia, como lo haría cualquier “buen niño”.  Estudió su primaria en el Liceo Infantil La María.  Allí, Hildaura Moreno de Velandia, no solo le enseñó las primeras letras, sino que fue como una abuelita para él; “nunca la voy a olvidar, por ella es que he logrado tantas cosas.  Me decía que tenía que ser grande, que tenía que ser el mejor y ayudar mucho en mi barrio” <ref>https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-693640   Estas fueron las ideas que más adelante darían fruto en la vida de Nelson.

Mientras estudiaba su secundaria en el Colegio Distrital José Félix Restrepo (del cual se graduó en 1995 con honores: medalla de Oro Restrepista, Restrepino de Oro y placas de reconocimiento), Nelson, inclinado por el servicio a la comunidad ingresó al programa “Club de jóvenes” de la Alcaldía Mayor y la Cruz Roja Colombiana, inicialmente participó en el «Club Nova», el cual tenía sede en la Alcaldía Local de San Cristóbal y liderando diversos grupos juveniles en la localidad de San Cristóbal entre 1992 y 1998; entre estos, uno fundado por él mismo en 1996 (año en que prestó servicio a la Patria como Auxiliar Bachiller de Policía): la “Organización Juvenil Hierbabuena”, que en tres años logró ser reconocida en el ámbito local, distrital e incluso nacional, por su trabajo con jóvenes propensos al consumo de psicoactivos y el trabajo –sin ningún interés de lucro- por la comunidad.  Varios artículos sobre este grupo aparecieron en periódicos locales, incluso le dedicaron una página completa en el diario El Tiempo, en noviembre de 1997.  Mas el camino que le esperaba a Nelson, no iba por este lado.

Cuando en 1993, decidió ser confirmado en la iglesia católica romana, no pensó que su vida pudiese verse tan marcada por Jesucristo, quien desde entonces se convirtió en el sentido de ésta.  Mucho le costó aceptar que una ‘fuerza superior’ le empujaba a consagrar su vida a favor de los más necesitados, desde el sacerdocio.  Su sueño inicial era ser un gran político y contribuir al mejoramiento de la sociedad, desde las instancias gubernamentales; de hecho, estudió ciencias políticas y administrativas en la ESAP durante dos años (1997-1998) y se movió en el campo de lo político en el ámbito local, llegando a ser elegido por voto popular, Dignatario de una Junta de Acción Comunal.

Tras su confirmación de manos del obispo Fabio Suescún Mutis (luego obispo castrense) <ref>https://es.wikipedia.org/wiki/Fabio_Suesc%C3%BAn_Mutis , fue comprometido por el párroco de san Cristóbal a coordinar algunos grupos parroquiales y colaborar en la catequesis, lo cual hizo hasta 1998: año que para él representó el punto de encuentro entre sus sueños y la realidad de su vida.

Corría el año 1998, Nelson se encontraba estudiando en la ESAP (Escuela Superior de Administración Pública), coordinando Hierbabuena, realizando talleres sobre autoestima en diferentes colegios de la localidad y en su tiempo libre estudiando teatro (llevaba ya dos años haciéndolo en cursos libres) y coordinando el grupo de la Universidad, a la vez que realizando pequeñas presentaciones de pantomima y títeres.  Enseñaba Ética y valores y ciencias sociales en un colegio privado, además, realizaba, por segunda vez (la primera en el 95) seguimiento en el Seminario Mayor de Bogotá, en aras de iniciar el camino de preparación para el sacerdocio.  Un día, lleno de “angustia existencial”, quiso dejar todo y replantear su vida: ocupaba su tiempo en tantas cosas que le satisfacían, pero ninguna le hacía sentirse realmente feliz.  Su vida carecía de algo: ya había amado y disfrutado de los placeres que se experimentan en el noviazgo, había reído y había llorado, pero no era esto lo que ahora necesitaba.

En alguna ocasión y quizá por vez primera, visitó junto con el párroco una viejecita desahuciada en el hospital, tal fue su impresión al notar el poco gusto del sacerdote por esta labor, que le increpó “si usted que es un buen sacerdote no es capaz de servir con gusto a un enfermo agonizante ¿quién lo hará?” El sacerdote le habló sobre los carismas, o dones particulares que cada persona tiene, comentándole sobre la existencia de unos religiosos que hacían voto solemne de entregar su vida por los enfermos sin importar la condición o enfermedad de estos.  Estas palabras siguieron resonando en Nelson hasta que conoció uno de ellos y le escuchó predicar sobre el sufrimiento, la esperanza y la vida.  Su vida empezaba a encontrar de nuevo sentido.  Se retiró del Seminario Mayor y empezó a dedicar buena parte de su tiempo a la atención de enfermos graves en el Hospital San Blas, viendo morir varios niños y jóvenes y muchos viejos.  Comprender el misterio de la muerte se convirtió en su obsesión y el servicio a los enfermos, en su pasión.  Dio por terminada la Organización Juvenil Hierbabuena, abandonó la Sociedad de Poetas de Luna Llena –también por él fundada-, no continuó realizando talleres en los colegios, se retiró de la ESAP y de la parroquia, del teatro y los placeres del mundo, de los noviazgos intensos y los romances furtivos, de la política y las tertulias y con el tiempo, terminó dejando también las clases que durante tres años impartió en el colegio.  Había comenzado su proceso de “conversión”.

A finales de 1998, Nelson ingresó al seminario San Camilo, comenzó a estudiar filosofía en la Universidad de San Buenaventura y a realizar su acción pastoral en hospitales como el San Juan de Dios (con pacientes neurológicos), el Instituto Nacional de Cancerología, el Hospital de la Misericordia y el Hospital Universitario La Samaritana.  Cambió las clases de Ética y valores en el colegio, por Religión y principios morales y las de sociales por filosofía.  Sin embargo, y a pesar de su cambio radical de vida, existían en él vacíos que le hacían dudar de su vocación.  Se “enredó” sentimentalmente con una muchacha, la cual, -aunque no estaba enamorado de ella- le confundía; se sentía, además, un tanto preso de un estilo de vida que limitaba su ser dinámico y siempre jovial.

Pero sería solo a mediados del 2000 que un suceso inesperado le enfrentaría con su propia “miseria humana” y le haría definir con valentía su vida: la muerte de su hermano, de tan solo quince años, quien de repente enfermó, entró en estado de coma y murió.  Un tumor cerebral congénito fue el causante de apagar la vida de quien fuera la persona más importante para Nelson.  “El día que murió mi hermano, descubrí que la gente envejece y que yo, con tan solo veintidós años, empezaba a convertirme en un fatalista anciano… Con él murió mi alegría, con él mis sueños, y perdieron sentido todos mis esfuerzos, todos mis logros y trabajos…”  Frente al féretro de Jairo Aníbal Celis, Nelson cuestionó su vida y por momentos quiso que la Providencia le permitiera abandonarla.  Cuanto había hecho, cuanto había vivido, para él, había perdido todo sentido.  El brillo de sus ojos parecía apagarse, su rostro se le antojaba caprichosamente envejecido.  Obviamente nada volvió a ser para él como antes.  Ahora ¿qué le esperaba?  Él mismo manifiesta en algunos de sus textos: “Junio 22 de 2000: Éste ha sido un día extraño.  No es fácil resignarse a la muerte del ser más querido.  Creo que todo es un sueño, mejor aún, una terrible pesadilla.  Mi hermanito ha muerto y con él una parte de mi vida, una parte de mi ser…” “Septiembre 19 de 2001: Hace quince meses murió una parte de mí: aquella que me hacía feliz.  En este momento estoy llorando al recordar todo lo sucedido y la rapidez con que se dio.  Aún no termino de creerlo, mejor sería decir, de aceptarlo.  Y es que mientras se es feliz se cree que la tragedia solo toca a los demás; he descubierto que en lo que a mí concierne, mi sufrimiento antes que menguar, se acentúa; antes que quedar en el pasado, se renueva y arraiga más, día a día.  No logro superarlo, tal vez soy un incapaz para asumir mi propio tratamiento.  No quiero, prefiero llorar…” <ref>Los textos aquí citados son tomados de los diarios personales de Nelson Celis, facilitados por él mismo para este artículo</ref>

Había visto morir tantas personas, pero nunca creyó que la acción pastoral más perfecta que realizara sería en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica San Pedro Claver, junto a la camilla en que yacía su hermano, dando consuelo a su familia y conteniendo ¡no se sabe dónde! todo el llanto que hubiese querido dejar correr como arroyo que se hace río y termina por fundirse en la inmensidad del mar: el mar de su tristeza.  Aún en proceso de duelo, tomó una gran determinación, que solo llevaría a pleno cumplimiento en febrero de este año: sería un religioso comprometido con la vida, haría voto de servicio a los que sufren hasta dar la propia y no permitiría que debilidad alguna le doblegara: no más bienes materiales, no más amores excluyentes, no más deseo de grandeza ni más arraigo en lo material (ni siquiera la propia vida).  Escogió su camino con la intención de nunca más dejarlo. 

Un año en el Perú, lejos de todo lo que siempre le había rodeado, le sirvió para afianzarse en su decisión: convivió durante varias semanas con pacientes infectados con VIH, comió con ellos, los aseó y lavó sus ropas.  La mayor parte del año visitando pacientes tuberculosos en el Hospital Dos de Mayo de la ciudad de Lima, devolviéndoles las ganas de vivir, dándoles fuerzas para “bien morir”, haciéndose uno con los que sufren y dando nuevo sentido a su propio dolor: convirtiéndolo en experiencia de crecimiento.  Dos veces por semana bañaba ancianos en un asilo de Chaclacayo (en las afueras de Lima) y vivió como pobre, entre los más pobres de los barrios de invasión en San Alberto de Chacrasana.  Preparado ya, para asumir su nuevo rol, o será mejor decir, su nueva vida, realizó votos de castidad, pobreza, obediencia y servicio a los enfermos hasta dar su vida por ellos, como religioso Camilo (nombre que se da comúnmente a los religiosos de la Orden de Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos, fundada por san Camilo de Lelis en 1582) <ref>https://es.wikipedia.org/wiki/Camilianos , el 3 de febrero del año 2002, en Bogotá.  Desde entonces, luciendo una gran Cruz Roja en el pecho (emblema camiliano), además de su labor con desahuciados en el Hospital La Samaritana, Nelson comenzó a recorrer los municipios de Cundinamarca dando a conocer la misión camiliana y motivando a los jóvenes a servir también a los que sufren, y a hacer de sus vidas ejemplo de servicio humano y humanizante a los más pobres entre los pobres: los enfermos. 

Sigue Nelson, su esfuerzo por comprender el misterio de la muerte, que oculta tras de sí, a la vez, el de la vida.  Jairo Aníbal es su principal inspiración en la lucha contra los imaginarios absurdos y negativos sobre la muerte: “él, que ya la ha experimentado es el único que sabe cuánto he avanzado en mi búsqueda, cuánto he logrado en mi caminar y lo que él ha descubierto así, de repente, yo debo procurar comprenderlo en vida, ayudando a otros, hasta el día en que sea justo que yo mismo pase por la tan deseada, pero esquiva  muerte”

Su entrega al servicio en la vida religiosa como camiliano, llegó hasta mediados de 2004, cuando decidió retirarse para dar comienzo a una nueva y diferente historia, que él mismo pasa ahora a narrar, pero siempre en el amor al Señor. Según reza su diario:

«»Nací en el seno de una familia católica (iglesia católica romana) y desde niño estuve comprometido con actividades pastorales de la iglesia, sintiendo siempre el llamado del Señor a su servicio.  A los 16 años (1994) hice opción por la vida religiosa, opción que tomó forma a los 20 años de edad (1998), cuando ingresé a la Orden de Ministros de los Enfermos (comunidad religiosa surgida en 1582 y que da respuesta a la necesidad de reforma de la iglesia desde el ámbito del servicio a los enfermos – Reforma sanitaria) y donde permanecí hasta el año 2004 y que dejé (“colgué el hábito”) tras conocer, identificarme y decidir seguir la confesionalidad luterana.

Conocí la doctrina luterana en la universidad, durante mis estudios en la facultad de teología (entre el 2001- 2009) y tras la lectura de obras del teólogo Hans Küng, quien expone las grandes falencias de la tradición católica romana e indirectamente presenta los principios de la tradición protestante como más cercanos y coherentes con el Evangelio. 

En 2004, compartiendo la doctrina luterana hice opción por congregarme en una iglesia que la viviera, siendo -por haber compartido aula con él-, Hollman Lara el referente más cercano para mi búsqueda, él me explicó la estructura de la IELCO <ref>En alusión a ielco.org , su organización y el estilo de vida de comunidad que allí se presentaba, el cual admiré desde el comienzo; sin embargo, desconociendo por completo la “situación” de Hollman Lara frente a la IELCO, me sumé a su propuesta de comunidad luterana, creyendo ser parte de una iglesia reconocida y avalada por la FLM.  El proceso vivido entre 2004 y 2008 en la “Comunidad Luterana de Colombia”, me fortaleció en la confesionalidad luterana y me permitió iniciarme en el ministerio pastoral, acompañando algunos grupos de simpatizantes de la iglesia.  Tras conocer la realidad de la relación de Hollman Lara con la FLM y descubrir en la “Comunidad Luterana” una propuesta de disidencia más que de comunión entre las iglesias luteranas, me aparté de ésta y solicité ingreso a la IELCO y comencé a participar de los cultos en la Congregación Sólo por fe.  Sintiendo el llamado al ministerio por el Señor y por la comunidad, comencé el proceso de acompañamiento y formación para el pastorado, por parte del Pastor Jairo Suárez (acompañamiento pastoral) y del Pastor John Hernández (acompañamiento teológico).  Mi práctica pastoral se dio en la Congregación San Pablo y específicamente en la Misión Buen Pastor (Soacha), donde estuve hasta ser instalado como vicario en la Misión de Dios en Yopal.

Esta es brevemente, mi historia de vida, la cual refiere también mi camino vocacional.  Sea todo para la gloria de nuestro Señor».»

En 2005 contrajo matrimonio con Claudia Rocío López Cubillos, bogotana que por aquella fecha estudiaba locución y posteriormente cursó la licenciatura en Educación Especial. En la actualidad continúan casados y tienen un hijo nacido en 2012.

Fue ordenado por la Iglesia Luterana el 16 de marzo de 2014.  Sirvió como pastor en la Iglesia Luterana Santiago Apóstol (Yopal), entre 2011 y 2015; en la Congregación San Pablo (Bogotá), entre 2015 y 2017; como apoyo pastoral en Castillo Fuerte, Santiago Apóstol y El Consolador entre 2018 y 2019 y en la Congregación San Pedro en 2020.

FORMACIÓN

Nelson Celis es Licenciado en teología de la Universidad San Buenaventura, sede Bogotá; formado en filosofía en la Universidad Nacional de Colombia (allí estudió 7 de 8 semestres y se retiró como lo había indicado desde el primer semestre «vine a formarme como filósofo, no por un título académico» y en Lingüística Italiana en la Universidad de Perugia (Italia). Se graduó como Especialista en Infancia cultura y desarrollo de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.  Ha realizado infinidad de cursos para cualificarse en áreas de servicio a la comunidad y como motivación para su fortalecimiento integral como humano consciente.

En su experiencia profesional se destaca:

– haber servido como Coordinador Continental de Pastoral Juvenil y Cultura de paz del Consejo Latinoamericano de Iglesias, CLAI;

– haber sido Asesor del Movimiento estudiantil Cristiano MEC, de Bogotá;

– Coequipero y colaborador pastoral del Diálogo Intereclesial por la paz – DiPaz;

– Voluntario, asesor ecuménico y espiritual, socio básico y miembro de la junta directiva de la YMCA Bogotá;

– Investigador y coordinador del Observatorio de Comercio Sexual, el marco de un Convenio entre la ACJ y la Unión Europea.

– Docente universitario, docente y coordinador académico en instituciones educativas de básica y media;

– Docente de la Escuela Luterana de Teología.

– CoFundador del Centro Cultural La Terraza, fundador de la Organización Hierbabuena y miembro de la Junta Directiva de la Corporación CELA;

– Productor, director y presentador de los espacios online: “Enciende una luz”, “Voces fronterizas”, “Especiales de La Reforma” y el noticiero “Voz Luterana” (todos por http://www.punto4radio.com).

– Coordinador de Acción Diaconal Luterana para la construcción de justicia y paz en Colombia (proyecto de la IELCO auspiciado por ACT Iglesia Sueca), entre 2019 y 2021

Ha realizado varias publicaciones en áreas del conocimiento y temas diversos (libros, artículos para revistas y monografías), además de colaboraciones para materiales de Visión Mundial, del CLAI, del UNFPA y del DiPaz.

Ha sido invitado como ponente a diversos eventos académicos en Colombia, Chile, Honduras, Cuba, El Salvador, Jamaica, Ecuador, Perú, Panamá, Uruguay, entre otros.  Participando además en importantes encuentros como la Asamblea General del Espacio Iberoamericano de Juventud en Quito, la Convocatoria Ecuménica Internacional de Paz en Kingston, la XLI Asamblea General de la OEA en San Salvador, la VI Asamblea General del CLAI en La Habana, la Conferencia Internacional de Liderazgo en la Comunión Global del STI en Jerusalén y los campos internacionales de verano en Ágape (Italia).

PUBLICACIONES

* “Retorno al árbol curvo. Poética ecléctica”. Poemario. Reg. 10-1149-84 Guaduas, 2023. ISBN: 978-628-01-0631-1

* “Estancia, témpora y movimento en la cuarentena de lo im-posible”. Poemario.  Reg. 10-917-306 Bogotá, 2020. ISBN 978-958-49-4460-3

* “Urbanos desvelos. Relatos de un noctámbulo”. Bogotá, 2020. ISBN 978-958-48-8911-9

* “Para que tengan vida y la tengan en abundancia. Guía para el discipulado cristiano.  Cartilla cuatro: El mundo en que vive su fe”. Iglesia Evangélica Luterana de Colombia.  Bogotá, 2019. ISBN 978-958-59984-8-3

* “Fucha: susurros de un río que acarician el alma”. Bogotá. 2019. ISBN 978-958-48-6162-7

* “Reflexiones acerca de la llamada ‘cultura del facilismo’ y la importancia de la revitalización del esfuerzo, trabajo y compromiso humano” (Conferencia) en Revista Laboratorio de ideas, ISSN: 2590-5457 (En Línea), Pitalito, Huila, 2017

* “¿Te cuento?, sí, te cuento: hoy estoy inquieto. Emociones que afectan al niño en la segunda infancia”, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Trabajo de grado de la Especialización en Infancia Cultura y Desarrollo, Bogotá D. C, Julio 2017 <ref>https://repository.udistrital.edu.co/handle/11349/35/browse?type=author&value=Celis+Angel%2C+Nelson+Fernando

* “Hacedoras y hacedores de paz en oración: cartilla litúrgica”, DiPaz, 2017

* “Juventud y transformación: guía de talleres para la movilización juvenil” ISBN 978-9942-11-366-5 (Coeditor), CLAI y Visión Mundial, abril de 2012

* “Juventud y cambio político: de la negación a la participación” (monografía) en Revista Franciscanum, ISSN: 0120-1468, 2002

* “La comunidad luterana de Colombia: historia y proyección”, Trabajo de grado (Monografía), Universidad de San Buenaventura, Facultad de teología, Bogotá, 2008 <ref>http://biblioteca.usbbog.edu.co:8080/Biblioteca/BDigital/44459.pdf

*  Prefacio al libro “Viaggi nel corpo e altri miraggi” de Fiorella Mazzanti.

RECONOCIMIENTOS

* Ganador Beca Travesías ciudadanas: Bogotá vive natural”, de la Secretaría Distrital de Cultura, recreación y deporte, con el Centro Cultural La Terraza, con la propuesta “Retazos – ciudad fragmentada: Fucha, Territorio sagrado”.  Bogotá, noviembre 2018 – marzo 2019

* Escalafón Nacional Docente Grado Ocho (Resolución 2706), Bogotá, 2018

* Ganador concurso de relatos ‘SOMOS LA VOZ DE LOS QUE NO TIENEN VOZ’, IDPAC, Bogotá, octubre 2018 <ref>https://dev.idpac.gov.co/conozca-los-ganadores-del-concurso-de-relatos-somos-la-voz-de-los-que-no-tienen-voz

* Ganador Beca Ciudadanías en movimiento: arte y cultura construyendo comunidad y paz”, de la Secretaría Distrital de Cultura, recreación y deporte, con el Centro Cultural La Terraza, con la propuesta “Retazos – ciudad fragmentada: somos agua”.  Bogotá, agosto – diciembre 2018

* Ganador Beca Ciudad de Bogotá de Arte Urbano 2017 – Fase II del IDARTES, junto con el Colectivo 5mún, con la propuesta “Retazos – ciudad fragmentada”. Bogotá, Diciembre 2017 – Febrero 2018

* “Ciudadano 10” en periódico EL TIEMPO, sección Bogotá. Noviembre 20 1997

*  Mejor Auxiliar Bachiller de Policía DETEQ, Bogotá, Enero 1997

* Restrepino de Oro “Mejor Bachiller”, “Mejor Puntaje ICFES”, “Mejor Promedio académico”.  IED José Félix Restrepo, Bogotá, Diciembre 1995

* Medalla de Oro Restrepista “Bachiller de Bachilleres”. IED José Félix Restrepo, Bogotá, Diciembre 1993

Nelson se define a sí mismo así:

«Soy Nelson Celis.

Hijo, hermano, esposo, padre de Joel; gestor cultural, líder comunitario.

Bogotano vecino protector del sagrado río Fucha, descendiente de los custodios de la Sagrada laguna de Ubaque…

Un humano marginal comprometido con su historia, con la mirada puesta en sus proximidades; pleno de conciencia, vitalista, impulsador de iniciativas de transformación espiritual, amante de la buena palabra y su trascendencia. 

Licenciado en teología, filósofo, especialista en infancia, docente y escritor…

Para mí: café y chocolates amargos, vino tinto, hojas de coca, madera y picadura de tabaco.»

Puede encontrar más información sobre la persona a la que se dedica este artículo aquí:

– Autores Editores: <ref>https://www.autoreseditores.com/nelsoncelis

– Diario El Tiempo: <ref>https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-693640

– Philpeople, artículos académicos <ref>https://philpeople.org/profiles/nelson-fernando-celis-angel/publications?order=added

– Google Scholar <ref>https://scholar.google.com/citations?user=saNwUSoAAAAJ&hl=es